Saltar al contenido
Testimonio

Cartografías de la vida

1 de enero de 2015


pensaba que bailar era mover el cuerpo aunque intuía que había algo más

encuentro con la posibilidad

con lo que hay encuentro con la pregunta

pregunta que abre grietas, pregunta que guía

encuentro con y en el espacio, la vivencia del espacio íntimo

encuentro con el tiempo del propio estar, que revela lo que es, lo que hay

lo múltiple de la atención durante el hacer encuentro con el hacer, que revela pautas encarnadas

pautas que abren y se abren formas que informan , el tiempo de entender, de encarnar, de comprender, de vivenciar

aprender del propio estar y sentir, a preguntar y escuchar el eco encuentro con la potencia,

con la transformadora fuerza del tiempo, con el abrazo y conmoverme en el encuentro con el misterio.

2009: mi vida se abrió y se diversificó cuando entré en contacto con esta propuesta. Por fin pude nombrar una inquietud que tenía hacía mucho acerca de cómo abordar la danza, la improvisación y el estudio técnico del movimiento, a partir de ciertos principios que organizaran y estuviesen vinculados con la naturaleza.

En mi caso venía leyendo e intentando conectar la Cosmovisión Andina con el hacer danza, pero siempre en un punto, la información me quedaba disociada del cuerpo, “en el aire”, en las palabras. A pesar de venir bailando por más de 10 años de manera intensa (y antes entrenando gimnasia), no conocía la mecánica de los cuerpos; del mío, solo por intuición y sensación. 2008, quedé dura del cuello. Venía de un par de años de bailar con las ingles enganchadas, la cintura o cuello pinchando, y de muy malhumor, me fui acostumbrando a eso. Intentaba encajar en “algo”.

Una sesión de osteopatía me reveló que no tenía ”ningún problema físico”, sino que simplemente no sabía usar mi cuerpo, no comprendía el movimiento. Recibí formaciones en que se daban por sentados un montón de conceptos e ideas acerca del cuerpo, el movimiento y la danza: “fuerza en el centro, proyectar al espacio, presencia...”.

Con el Seminario “Naturaleza de la fuerza en el Cuerpo y la Danza”, al conectar informaciones, me di cuenta -o intuí- que esta propuesta implicaba un hondo y ancho diálogo entre el mundo de las ideas y el mundo físico. Un diálogo que ponía en juego mis conceptos y mi modo de hacer. Observé la distancia que había entre todo aquello que pensaba sobre el cuerpo y cómo en el hacer se manifestaba otro tipo de pensamiento. Empecé a desglosar los conceptos, a preguntarme antes que dar por sentado. A disponerme a sentir antes que saber. Se abrió para mí un camino de encuentro entre mis esquemas mentales y físicos. Esto dio lugar también a que aparecieran cada vez con más claridad mis modos de relación conmigo, con las cosas, con los otros, con las situaciones, etc., saltaban a la luz mis esquemas emocionales.

Todo aquí, ahora, en mi cuerpo. Uf. Mapas de mis mapas. Cartografía.

mapa del cuerpo, mapas de mi ser, de este ser que voy siendo, haciendo, estando. Mapas de lo visible y aun de lo invisible, mapas voluminosos, cartografías de lo que toco, intuyo, pienso, sueño, vislumbro

y así como en mí, en los otros, preciosa riqueza el encuentro develar esquemas, contemplar la espesa textura de los sucesos, entrar en sus pliegues,

abrir y recorrer, transcurrir

Fue inmediata la sensación de entrega y confianza. No dudé. Reconocí que era una propuesta más bien de preguntas que de respuestas. ¿Dónde se inicia un movimiento? ¿Cómo viaja el movimiento por mi cuerpo? ¿Cuán abierto está mi cuerpo a la tierra, al espacio, a los otros, al universo, a la vida?

¿Cuáles son mis ejes hoy? ¿Cómo hago lo que hago? Tiempos largos de observar -escuchar- mis modos de acción. ¿Cuánto hago de más, de menos, en relación a qué? ¿Dónde está mi atención? ¿Por dónde me viaja la curiosidad? ¿Hasta dónde llega la percepción? ¿Dónde estoy? ¿Desde dónde me percibo?

leer el cuerpo, aceptar el propio tiempo del cuerpo. hay capas, capas, preciosura, capas cebolla caracol

hasta la médula, capas, capas el cuerpo es puente, respirar los caminos del movimiento, la energía, la vida, el amor

El hecho de formular preguntas en palabras o sensaciones y desconocer las respuestas, trajo, necesariamente a mi experiencia, tiempo de silencio, de abrirme a la escucha de mis estructuras y mecánicas. Trajo tiempo de hacer menos -menos aún- para ingresar en una capa de sentir lo que sucede anterior a mi voluntad y a mi deseo de certezas. Este ya era otro modo de percibir mi cuerpo y, desde aquí, el mundo. La voluntad, nunca hubiera imaginado que podía modularse.

En los últimos años bailando con dolor, creo que ni la intuición ni la sensación alcanzaron para aliviar y modificar eso .Reconocí que buscaba una danza genuina y libre de dolor. Lo paradójico y apasionante es que lo encontré en las clases de danza clásica que son parte de esta propuesta. Mis prejuicios (respaldados por el entorno) acerca de lo perjudicial que era el ballet para el cuerpo, fueron disolviéndose y dejándome frente a mí misma por rutas de autoconocimiento y de salud. No volví a tener esos dolores a los que me había habituado bailando butoh y danza contemporánea. No tiene que ver qué lenguaje aborde, tiene que ver cómo lo abordo. En esta práctica, con sus límites formales propios del lenguaje clásico, estudiamos el movimiento, lo desglosamos para comprender la naturaleza de un salto, un empuje, un impulso, un traslado y esto es semilla de danza, de caminar, de estar en la tierra.

Al inicio cuánta desesperación, cuánta rigidez, descoordinación y torpeza abrumadora. No sabía en- trar en las distintas dinámicas del movimiento ni el tiempo de la música; no sabía hacer sin trabarme. Humildad, mujer, paciencia, esto es un viaje para contemplar desde el hacer. Paz, nada que controlar.

Cuánto por desaprender. Cuánto menos hacer, cuánto más y más por sentir. La acción de sentir dejaba de ser solo emocional o táctil, para vincularse con la percepción interna de la vida o el movimiento que hay “adentro y afuera”, que adentro no es sin afuera y viceversa, sentir la acción y la repercusión. Cómo estar en lo que no se ve, en la pierna de base, como habilitar el movimiento adentro del movimiento, como habitar y transcurrir en el pasaje de un “lugar a otro”.

Sentir es siempre experiencia única, sentir ya es transformar. Transformar la pauta, el movimiento del gesto, la huella del hábito. Mover aquello que se detuvo.

Intervenir. Yo quería bailar. Ya me había revelado a una vieja idea de cuerpos uniformizados y de que para bailar había que tener un cuerpo con ciertas características dadas. Yo no las tenía. Para el tiempo en que inicié este viaje, pensaba que uno era como era y listo, no había nada que hacer, uno bailaba con lo que había. Punto. Nada por cambiar, cada cual con sus particularidades. Me sentía participando de un pensamiento más actual, abierto y relajado, de aceptación y respeto. ¿Por qué querría cambiar mi cuerpo? Ya no me dolía no tener el cuerpo idealizado y estereotipado de la bailarina, me dolían la cintura, el cuello las ingles. Cuando empecé a oír y, con el tiempo, a sentir que podía transformar mi estado actual, interviniendo en las múltiples capas del cuerpo (y todo ello que aquí se expresa) a través de la atención, la respiración, el trabajo de alineación y danza clásica y gracias a esto desarrollar el famoso potencial propio y despertar al placer de estar viva, sucedió un gran cambio en la vida.

Entre ambas ideas extremas hay un océano de posibilidades, reconociendo los principios y patrones organizadores de las fuerzas y las estructuras tengo la posibilidad de tocar, buscar, olfatear, transformar. Aprender a pensar en movimiento y en el movimiento.

2011, empecé a compartir este trabajo, dando clases. ¿Cómo esos principios y pautas estudiadas en mí funcionan en otro ser? En otra red viva de sistemas y sucesos. Aprender a observar la particularidad en un mar de similitudes que nos llama humanos. Compartiendo procesos con los compañeros y acompañando otros procesos, fui viendo una multiplicidad de respuestas de los cuerpos a una misma palabra o imagen o toque. Cómo mi cuerpo ha ido respondiendo a la pauta “soltar”, por ejemplo, en estos años también ha mutado. Ver en mí y en los otros reflejada la urgencia por saber “donde colocar” la pelvis, por ejemplo, leer allí el pensamiento de “cosas” ”fijas”. Alineación es movimiento, habla de la relación, pide desenfocar y no saber, encuentro lo valioso de transitar un camino que se va revelando. Estando en la paradoja se abren los sentidos de las ideas fijas. Soltar y empujar a la vez. Subir para bajar. Quietud para escuchar lo que se mueve.

Aprender a conectar con la sensación, no solo con la idea, a practicarla y olvidarla. Estudiar y fluir con lo que hay. Confiar en el proceso en el que ya estoy navegando. A partir de principios organizadores, presentes en la naturaleza, relacionarme con mi postura y mi danza. Así surgió un nuevo ámbito de experimentación y reflexión, la relación que, creo, es clave en todos sus aspectos. Las múltiples dimensiones de la relación. entre lo general y lo particular. adentro, entre las partes del cuerpo, la parte y el todo, la independencia y la conexión. Un cuerpo - y aquí cuerpo puede ser todo, un pensamiento, un deseo, un vínculo humano- abierto y conectado.

La relación con la gravedad, el peso, con las pautas, la forma, el silencio, los otros,... Fue muy enriquecedor porque simultáneamente se me planteó la cuestión en el aspecto físico, mental, emocional, espiritual, fisiológico… Olfateaba una amable coherencia entre los planos en los que mi vida se desenvuelve. Hablábamos de la totalidad del cuerpo, y aparecía inmediatamente la totalidad del ser, del estar, del sentir, del hacer aquí. Reconocer la integración y reconocerme en ella. Llegar a esto fue una semilla que ha ido dibujando intuitivamente guías a ciertas preguntas sobre mi vida.

Sobre la vida.

Preguntas para aprender a escuchar

2015, se abrió en mí un camino de preguntas. Preguntas guías, preguntas maestras que me permiten seguir encontrándome, perdiéndome y encontrándome en mí y en los otros. Preguntas que abren y multiplican los sentidos, se habilita la experiencia, el placer de experimentar en, desde, a través, hacia el cuerpo. Cuánto peso tiene el lenguaje en el hacer. Cuán tejidos están.

Palabra-pensamiento que hace eco en el cuerpo, palabras que requieren tiempo para entrar, pensamiento que viaja.

dar valor al movimiento es estar allí mientras sucede

también el pensamiento

cuál es el sentido que cada palabra cobra en mi cuerpo

sentidos que se abren creativamente el cuerpo responde, yo espero y escucho

Fui desarrollando la observación y escucha de mis modos, hábitos, conceptos, mecánicas, la información alojada en mi cuerpo que se fue abriendo, bostezando, suspirando, llorando,...estos años vienen siendo de continuo abrazo a lo que mi materia manifiesta de mi, con y sin filtros, un abrazo al dolor, al miedo, a la sorpresa, a la ingenuidad, al bloqueo, a la alegría... este tiempo, para mí sigue siendo de pequeños despertares, de camino, de vida que va más allá y más acá de lo físico.

me pido no hacer trampa, ya no me puedo mentir, mi lugar de acción es desde el silencio, los ruidos allí me descubren

la paciencia me invita a caminar el camino, siento el silencio un poco más, siento el pulso ahora estoy aquí, más aquí de la idea y las ganas

veo el camino que llega hasta hoy, a este continuo aprendizaje de vivir la fuerza de la transformación, la acción y

su repercusión, la fuerza de la pregunta, de la palabra.

Intento hablar del trabajo y termino haciendo referencia a la inmensa vida. Y puedo comprender que mas allá de las transformaciones de la postura y mecánicas, incluso de eso que pueda llamar “mi danza”, la apertura en la percepción de mi vida y del mundo, esta honda propuesta me regaló la posibilidad de aprender a aprender y desaprender, aprender a ver, a sentirme a mí misma, a los otros y a ese espacio “entre”, donde no es ni uno ni otro. Allí donde vibra el encuentro. Habitar la instancia de paradoja, de misterio. Y así aprender a abrirme al suceso siempre presente de estar bailando.fin.

Mariana de los Rios

Galand, Roxana. (2015). Huellas de otras danzas (testimonios de alumnos). En Naturaleza de la fuerza en el cuerpo y la danza

Acerca de Naturaleza de la Fuerza en el Cuerpo y la Danza